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29 ene 2013

Un asteroide pasará a 27 mil kilómetros de nuestro planeta


Será uno de los dos asteroides que más cerca de la Tierra pasará este 2012, lo hará el próximo 15 de febrero. Con sus 45 metros de siametro, 2012 DA14 viajará a la imprudente distancia de 27.000 kilómetros de la Tierra con lo que el impacto, pese a ser poco probable , es factible. El asteroide fue localizado a finales de febrero de 2012 por un grupo de astrónomos de Observatorio de la Sagra ubicado en la sierra granadina.
Un objeto de este tamaño, aunque fuera directo a la Tierra, perdería gran parte de su masa al atravesar la atmósfera pero aun así el peligro esta ahí. Según Pablo Río, uno de los descubridores del objeto, el meteorito debe tener un tamaño de mas de 25 metros para que no se desintegre completamente antes de impactar con el planeta.
En 1908 un meteorito de 80 metros cuadrados impactó en la región siberiana de Tunguska provocando la devastación de un área de 2.000 kilómetros cuadrados de tundra.
La fecha más probable para una posible colisión es 2020. La órbita por la que se desplaza el asteroide es muy similar a la trayectoria de la Tierra, únicamente emplea un día mas en completarla. La trayectoria del meteorito le lleva a pasar cerca de la Tierra cada seis meses. El último acercamiento ocurrió el pasado 16 de febrero de 2012, cuando llegó a orbitar a 2.5 millones de kilometros de distancia.
El inusual asteroide fue descubierto cuando pasó de largo junto a la Tierra a unas siete veces la distancia que nos separa de la Luna. Es un objeto "bastante difícil de observar, debido a su trayectoria en el cielo de la mañana, su gran velocidad angular, su tenue brillo y las características de su orbita" que pasa muy por encima del plano orbital de la Tierra.
La distancia de la Tierra a la que pasará el asteroide será completamente segura, aunque se podrá observar con unos prismáticos convencionales, dijo el responsable del estudio de Objetos Próximos a la Tierra (NEOs) de la Oficina para el Conocimiento del Medio Espacial (SSA) de la ESA.
Existen varios proyectos para evitar que un meteorito colisione con nuestro planeta. Uno de los más famosos es el que elaboró Pedro Duque, el proyecto Don Quijote. El mundo no está preparado para, si llegara el caso, evitar la catástrofe, indica Pablo Río. Sólo hay dos opciones para evitar una colisión: destruir el objeto mediante un misil o desviar su trayectoria.
En el primer caso, el meteorito debe ser de pequeño tamaño ya que si es destruido el objeto se fragmentaría y en vez de colisionar uno serían varios.
No obstante, hay que tener en cuenta que cuando se detecta la posición de un asteroide a través de un telescopio, esa posición nunca es absolutamente precisa, debido a numerosos factores como, por ejemplo, las distorsiones que la propia atmósfera provoca en la observación. Por lo que siempre existe un margen de error, especialmente significativo en casos, como éste, en que el asteroide en cuestión va a pasar tan cerca.

17 dic 2012

5 cosas que no pasaran el día del fin del mundo


1- El choque con el planeta Nibiru
No sucederá ningún choque con ningún planeta, llámese Nibiru o Planeta X, simplemente porque ¡no existe! Este es uno de los bulos más grandes y absurdos acerca del 21 de diciembre. Y lo más chocante es que ha llegado a preocupar a un buen número de personas, según reconoció en su día la propia NASA, asombrada porque recibía mails y cartas de ciudadanos angustiados por esta posibilidad. Algunos hasta llegaron a sospechar que los gobiernos y organismos oficiales trataban de esconder al público esta amenaza. Pero desde el punto de vista científico la historia no tiene ni pies ni cabeza. Ningún satélite ni sonda de observación ha dado nunca con Nibiru y sería imposible ocultar semejante catástrofe. Un planeta así en nuestro sistema solar habría sido conocido desde hace mucho tiempo, por observación directa por infrarrojos o por las perturbaciones gravitacionales en otros objetos. Además, a estas alturas, ya lo tendríamos encima y sería perfectamente visible a simple vista.

2- El impacto de un gigantesco asteroide


Tampoco saldrá en las noticias de diciembre. Desde luego, no uno lo suficientemente grande como para provocar una destrucción masiva como la que acabó con los dinosaurios (supuestamente y según la teoría más aceptada) hace 65 millones de años. De acuerdo, como ya ha sucedido en el pasado nada nos dice que no pueda volver a ocurrir, pero no próximamente. Los astrónomos de la NASA tienen un completo programa de seguimiento de la trayectoria de los asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra y no han observado ninguno que pueda ser tan amenazador como el aniquilador de dinosaurios. La agencia espacial pone a disposición del público los hallazgos de nuevos asteroides y sus aproximaciones, y cualquiera puede comprobar que no esperamos visita (nos referimos a una grande, claro) el famoso día 21. Las rocas pequeñas son más difíciles de detectar y muchas veces su aparición sorprende a los astrónomos, pero, aunque es cierto que pueden ser dañinas, no tienen la capacidad de causar catástrofes a gran escala.

3- Una llamarada solar que deje frita la Tierra


El científico de la NASA David Morrison, experto en el sistema solar y en impactos de asteroides, acuñó hace ya unos años el término«cosmofobia» (miedo al cosmos), un tipo de angustia que a su juicio ha crecido enormemente en los últimos años por causa de los rumores sin fundamento sobre el calendario maya. Este es uno de esos temores que forman parte de la cosmofobia: ¿puede el Sol lanzarnos una llamarada que acabe con la Tierra? Los científicos han advertido en numerosas ocasiones de la necesidad de protegernos de las eyecciones de partículas del Sol, que pueden, si son fuertes y apuntan directamente a nuestro planeta, provocar serios problemas en nuestras redes de energía y comunicaciones. La propia NASA elaboró hace años un informe en el que se ponía en el peor de los casos y que suponía una catástrofe mundial. Sin embargo, ante la expectación que ha levantado este fenómeno, la agencia espacial ha desmontado una serie de mentiras extendidas popularmente. Para empezar, el Sol alcanzará su máxima actividad a finales de 2013 o a principios de 1014, no en 2012 y ni siquiera entonces tendrá la suficiente energía para enviar un latigazo de fuego desde 93 millones de millas que pueda destruir la Tierra. La agencia reconoce la necesidad de proteger el planeta de estas tormentas solares, pero también recuerda que los ciclos solares (con picos de actividad cada once años) se han producido durante milenios sin provocar daños excesivamente graves.

4-Alineación cósmica


La Tierra y el Sol se alinean con el el centro de la Vía Láctea cada diciembre, pero es un evento anual que no tiene ninguna consecuencia para nosotros. El asunto de la alineación se puso de moda no hace mucho, ante la visita del cometa Elenin en 2011. Se creía que el cometa podía provocar una larga lista de desastres, entre ellos erupciones masivas, grandes terremotos, tsunamis y tormentas solares catastróficas, debido a que iba a estar alineado con la Tierra y el Sol, lo que significa que se podría trazar una línea recta que tocara a la vez los tres cuerpos celestes. Y resulta las dos últimas veces que esa alineación se produjo coincidió con los terremotos de Chile (el 27 de febrero de 2010) y de Japón (el 11 de marzo de 2011). Sin embargo, como recordarán, el cometa Elenin alcanzó su máxima cercanía a la Tierra a mediados de octubre de 2011 y continuó su viaje sin causar el más mínimo daño al planeta. Es más, el «lucero de las catástrofes» acabó desintegrado.

5- Inversión de los polos magnéticos de la Tierra


Una reversión geomagnética es un cambio en la orientación del campo magnético terrestre de forma que se intercambien las posiciones del polo norte y sur magnético. En realidad, estos eventos pueden durar de cientos a miles de años, y nada indica que tenga que suceder, exactamente, dentro de unos días. Es improbable que ocurra en unos milenios y, hasta donde se conoce, no tiene porqué causar daños a la vida en la Tierra.